El aluminio no llega a la obra como una lámina que se corta: llega como un perfil extruido, con la sección exacta que va a necesitar la estructura. Ese perfil se diseña una sola vez —el hueco por donde pasa el cable, la ranura donde entra el vidrio, la canal que recoge el agua— y se repite idéntico en cada metro que se fabrica. Es la diferencia entre armar una estructura con piezas sueltas y montarla con piezas que ya venían pensadas para encajar.
La aleación es la 6063, en estados T5 y T6: la de uso arquitectónico, la que admite extrusiones de pared delgada sin perder rigidez. En PergoTek el perfil trabaja con espesores de 1,8 a 2,0 mm; en los cerramientos de vidrio la misma aleación resuelve cuatro piezas distintas del sistema, cada una con su sección. Liviano y robusto a la vez: aporta estabilidad sin engordar la estructura ni obligar a reforzar lo que ya está construido.
A diferencia del acero, el aluminio anodizado no se oxida. El anodizado no es una capa pegada encima, sino una capa protectora integrada al propio material, y eso es lo que garantiza una estructura libre de corrosión y un mantenimiento mínimo. Importa especialmente donde el clima castiga: en ambientes húmedos o costeros, una estructura de acero pintado empieza a pedir repintado mucho antes de que un perfil anodizado dé señales.
Hay tres acabados, y cada línea usa el que le corresponde. El anodizado es el acabado de intemperie de los cerramientos. La pintura electrostática en polvo —alta adherencia y buena resistencia a las rayaduras— es la de las pérgolas, que se sirven laqueadas o anodizadas según el proyecto. Y la perfilería de los toldos enrollables va recubierta con pintura de poliuretano, la misma en todos ellos. En FlexiZipp el acabado se elige de toda la carta RAL.
El otro motivo por el que el catálogo es de aluminio no es la resistencia, es el ensamble. Un perfil extruido puede llevar de fábrica los alojamientos del herraje y del cableado, así que la tornillería no tiene por qué quedar afuera: las uniones se resuelven con piezas de acero inoxidable y nylon de alta resistencia por dentro del perfil, y lo que se ve desde abajo es una línea continua, sin tornillos ni cables a la vista.
El mantenimiento es el que corresponde a un material que no se corroe: limpieza. Un perfil anodizado o laqueado no pide lijado ni repintado por óxido, ni en la costa. Es la razón por la que una pérgola de aluminio se sigue viendo nueva años después de instalada, y la razón por la que el aluminio aparece en casi todos los sistemas que fabricamos.