La teja termoacústica es un panel nervado: una lámina con pliegues longitudinales que le dan rigidez sin necesidad de más espesor. Es una cubierta opaca, y ahí está toda su razón de ser: cierra el techo del todo, no deja pasar luz y debajo hay sombra plena a cualquier hora del día.
El nombre señala las dos cosas que se le piden a la vez, la temperatura y el ruido, y la segunda es la que se nota el primer día de lluvia: sobre una cubierta ligera el agua golpea, y aquí se oye bastante menos. Es una de las razones por las que se elige en un parqueadero, donde los vehículos están justo debajo del techo.
Elegirla es renunciar a la luz a propósito, y conviene tenerlo claro antes de decidir. Si lo que hace falta es techar sin oscurecer, la cubierta es el policarbonato alveolar, que es rígido y traslúcido. Si el requisito es que el espacio quede seco pase lo que pase pero con algo de claridad, es la lona PVC Pergotex, 100 % impermeable y con un 30 % de paso de luz. Y si manda la protección solar y el color, la lona 100 % acrílica Dickson. La teja entra cuando ninguna de las tres sirve porque el techo tiene que cerrar del todo.
En el catálogo es una de las cuatro cubiertas posibles de un cubrimiento para parqueadero, y como las otras tres va sobre una estructura calculada para el ancho real del lote y el número de vehículos que hay que dejar bajo techo, en acero o en aluminio.