La lona es lo único de un toldo que se ve desde la calle y lo único que recibe el sol de frente todo el día. Por eso los toldos se confeccionan en un solo tejido: acrílico Dickson CONSTANT, fabricado en Francia. Somos distribuidores exclusivos de la marca en Colombia desde hace más de veinticinco años y mantenemos treinta y dos referencias en inventario, que son las que se escogen en la carta de colores de más abajo.
«Teñido en masa» no es una manera de decir «bien teñido»: describe en qué momento entra el pigmento. En un tejido teñido en superficie el color se aplica sobre el hilo o sobre la tela ya formada y queda como una capa; el sol ataca esa capa desde arriba y, cuando la pierde, debajo aparece el hilo crudo. En la fibra acrílica Sunacryl® de Dickson el pigmento se integra en la masa antes de hilarla, así que ocupa toda la sección del hilo y no hay capa que perder. Eso es lo que se mide contra la norma europea EN ISO 105 B04, y lo que explica que esta lona no destiña. Tiene además un efecto que no se ve: teñir en masa evita el baño de tintura, la etapa más contaminante y la que más agua consume en la fabricación de un tejido.
Es fibra 100 % acrílica, permeable a la luz y al aire, y filtra hasta el 95 % del resplandor y del calor: elimina el efecto invernadero bajo la cubierta y mantiene fresco el espacio al que da sombra. El bloqueo de rayos ultravioleta está entre el 90 y el 100 %, y el valor exacto depende del color — los tonos oscuros absorben más luz y bloquean más, los claros dejan pasar más luminosidad. Escoger la referencia no es entonces solo una decisión estética: es la que fija cuánta luz y cuánto calor pasan.
El tejido repele el agua, el calor, el moho y la suciedad, y lleva un tratamiento que evita que se oxide o se pudra. Repeler no es impermeabilizar, y la diferencia importa antes de cotizar: un acrílico es semiimpermeable —aguanta la llovizna y la lluvia moderada sin que el agua pase— y por eso los sistemas que lo llevan trabajan siempre con pendiente, para que el agua corra en vez de acumularse. Cuando el proyecto exige impermeabilidad total, la cubierta se resuelve en lona PVC y no en acrílico.
El mantenimiento es agua y jabón suave, sin productos especiales ni desmontar nada: es el mismo tratamiento que repele la suciedad el que hace que con eso baste. Y como el tejido resiste el rasgado y no se alarga ni encoge, la superficie se mantiene tensada temporada tras temporada en vez de descolgarse, que es lo que delata a un toldo viejo antes incluso que el color.
Es retardante de fuego, lo que la habilita para los proyectos donde eso se exige: restaurantes, hoteles, tiendas, edificios públicos y comerciales, además de vivienda. Es la razón por la que el mismo tejido sirve para el toldo de una terraza particular y para la fachada de un local comercial.
La garantía de la lona es de cinco años, y es la que damos nosotros sobre el tejido instalado. Dickson, por su parte, declara garantizar sus lonas hasta diez años en durabilidad de los colores y resistencia al deterioro, apoyándose en que ensaya internamente cada metro cuadrado que sale de fábrica; ese compromiso es del fabricante y se rige por sus propias condiciones. Conviene no confundirlos: los cinco años son los que responde Parasoles Tropicales.