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Una pérgola inteligente: qué integra y qué hace cada componente

Pérgola bioclimática PergoLam tipo gazebo con lamas de aluminio orientables sobre una cocina exterior junto a la piscina

Una pérgola deja de ser una estructura y pasa a ser un sistema en cuanto se le añade control. No es una cuestión de lujo: lo que cambia es cuántas horas al año el espacio de abajo es utilizable, y cuántas de esas horas dependen de que alguien esté pendiente del cielo.

Estos son los componentes que se integran hoy en una pérgola motorizada, y lo que hace cada uno.

El control: mando, móvil o voz

La apertura y el cierre se accionan desde un control remoto, desde el móvil —con app para Android y para iOS— o por voz, con Google Home y Amazon Alexa. También hay acceso web mediante un código QR, con contraseña opcional.

Que existan tres vías no es redundancia: el mando funciona por radiofrecuencia, así que sigue operando si se cae internet, y puede añadirse un pulsador cableado para el caso en que fallen las dos. En una terraza de restaurante, no poder cerrar la cubierta porque se cayó el wifi es un problema de operación, no de tecnología.

Iluminación integrada, no añadida

La luz va dentro del perfil, no colgada de él. El sistema gobierna hasta 8 canales independientes con un máximo de 300 W a 12/24 V, admite tira LED y focos, y permite regular la intensidad y elegir el color en RGB y RGBW.

Ocho canales significa poder encender la zona de mesas y dejar el perímetro apagado, o bajar la intensidad al final del servicio sin tocar el resto.

Sensores: la parte que trabaja sola

Es lo que separa una pérgola motorizada de una inteligente. De serie:

  • Estación meteorológica — anemómetro, pluviómetro, higrómetro, termómetro exterior y dirección del viento, con panel solar y batería de respaldo. Es la que cierra la cubierta cuando arrecia el viento sin que nadie lo pida.
  • Sensor de transmisión — detecta rotura de correa, fractura de eje o atasco de los rieles por acumulación de sal o arena. Avisa antes de que el fallo sea una reparación.
  • Termómetro interior — impide que el sistema opere por debajo de 0 °C si no hay climatización, para no forzar el mecanismo con la lona rígida.
  • Detector de humo — por radiofrecuencia. Abre automáticamente la pérgola y los cerramientos perimetrales.

La motorización lleva además un sistema de seguridad por torque: si algo obstruye el recorrido, el motor se detiene en vez de forzar.

Escenarios: una orden, varias cosas a la vez

Un escenario combina en una sola acción la apertura o cierre de la pérgola, el estado de los cerramientos perimetrales, la iluminación —encendido, intensidad y color—, la climatización y la música. Se programa con día, hora y duración, y al terminar el sistema deja la pérgola en la disposición final que se le haya indicado.

En una vivienda eso es una comodidad. En un local con turnos, es el cierre completo de la terraza en un botón.

Qué gobierna todo: el Smart Hub

Todo lo anterior lo coordina un único concentrador, Toscana Dynamic Pro. Maneja los dos motores de doble transmisión que abren y cierran la cubierta —o dos motores de pistón, si es un PergoLam de lamas— y hasta 15 motores adicionales por radiofrecuencia para los cerramientos del perímetro.

Se conecta además con cámaras IP, controla por infrarrojos televisores, audio, aire acondicionado y calentadores, y se integra con sistemas domóticos de terceros. Lleva un canal propio de notificaciones y soporte, Toscana Chat, por texto, voz o videoconferencia.

¿En qué pérgolas se instala?

La domótica se monta sobre cualquier sistema motorizado. En las pérgolas retráctiles gobierna el motor que tensa y recoge la lona; en el PergoLam, los pistones que giran las lamas de aluminio. Cuéntanos qué tienes o qué estás proyectando y te decimos qué se puede automatizar.

¿Quiere una solución como esta para su espacio? Cuéntenos qué necesita y le enviamos una cotización sin costo.

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